Premios Bellas Artes en duda

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Por Daniel Salinas Basave

Una serie de notas publicadas por los periódicos El Universal y Excélsior han puesto en duda la equidad de los Premios Bellas Artes de Literatura. Hace unos días, mi colega Yanet Aguilar de El Universal me entrevistó en torno a ese tema y a la desaparición del premio Malcolm Lowry de ensayo, que tuve la fortuna de ganar en 2014.

Los premios han sido mi principal fuente de ingresos en los últimos años y es lo que realmente marca una diferencia en la economía de un escritor en México, porque por publicaciones, derechos de autor o participaciones en jurados se gana muy poco. Becas no he tenido ninguna y me he resignado que posiblemente nunca vaya a tener. Yo lo único que pido es que las convocatorias sean limpias e imparciales y que dejen competir libremente y sin candados.

Por desgracia, hoy las convocatorias del INBA están en duda, pues hay notas periodísticas que comprueban con nombres y documentos que al menos en los premios José Rubén Romero y José Revueltas las plicas con los nombres de los concursantes han sido abiertas cuando la convocatoria aún está vigente. En teoría, una plica solo se abre frente a notario público cuando el jurado ha declarado ganadora a una obra. El resto de las plicas se destruyen. Es el formalismo legal que garantiza la imparcialidad de la convocatoria. Los jueces evalúan obras firmadas con seudónimo y valoran única y exclusivamente la calidad literaria de las mismas. Yo he sido jurado no pocas veces y puedo decir que la mayoría de los premios (a diferencia de las becas) se rigen por criterios estrictamente literarios. Evaluar literatura siempre será subjetivo, pero al menos en mi limitada experiencia, cuando he sido juez ha imperado la buena fe y la honestidad y espero que así siga siendo.

Por lo que respecta a la desaparición del premio Malcolm Lowry, solo puedo decir que  se cierra un camino para los ensayistas, pues por desgracia no sobran los premios de ensayo en México. Tal vez en lugar de eliminarlo, pudieron ampliar su espectro temático, acaso no limitarlo a ensayo sobre plumas extranjeras, pero no matarlo. En cualquier caso creo que los mayores problemas de solvencia y puntualidad en el Lowry los arrastraba la Secretaría de Cultura de Morelos, no el INBA. Posiblemente lo eliminaron por las deficiencias de Morelos (no creo que a Cuauhtémoc Blanco le interese mucho promover ensayistas, si es que acaso entiende o intuye lo que es un ensayo). Es triste que se elimine un premio, aunque celebro que hayan creado el de Minificciones Edmundo Valadés. Uno por otro. Ojalá crearan uno de novela histórica, por ejemplo.

Cada quien habla como le va en la feria y a mí en la feria de los premios me ha ido bien. He ganado ocho y he sido finalista en dos. Estoy por publicar mi libro número trece y puedo decir que diez de ellos se publicaron como consecuencia de un premio o un proceso eliminatorio. Sin premios difícilmente los habría publicado.

Yo sé muy bien que un premio es una ruleta, un buen chiripazo, un trago de aleatoriedad. Como juez me he quedado con manuscritos muy buenos que no ganaron y también he visto ganar al libro menos malo. Hay mucho de fortuna, es cierto, pero por lo menos no había trampas documentadas. Ojalá puedan corregirse a tiempo estos lamentables errores y garantizar la limpieza e imparcialidad de la convocatoria.

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