Por la puerta de atrás

Por Dante Lazcano

Quizá porque nunca lo habíamos visto en una posición en la que se le terminara el contrato es que nunca pensamos en la verdadera posibilidad que Philip Rivers no volviera ni por el cambio con los Chargers, ya sea de San Diego o de Los Ángeles.

Al margen que nos quedaremos con la imagen del mundo de intercepciones que lanzó en su último año, lo que a mi juicio se me hizo muy triste fue ver que el mismo jugador se despidió de la única empresa para lo que ha laborado jugando futbol americano saliendo por la puerta de atrás.

Lo anterior se desprende porque el lunes 30 de diciembre del 2019, en el que se supone fue el último día de acceso con jugadores, Rivers no fue para dar la cara y lo que es peor: su casillero lo dejó extra limpio, vamos, si acaso lo único que dejó fue la correspondencia que nunca abrió de los aficionados.

Que no hablara con los medios era su derecho, finalmente lo hizo una tarde antes en Kansas City en la que lloró y como en teoría ya no forma parte del equipo pues a partir del 2 de marzo será agente libre, simplemente se reservó su derecho.

Pero que dejara limpio su casillero es exactamente el mensaje que por lo menos a mí me deja claro que la ventana para que regrese y tenga un contrato nuevo con los boltios se empieza a cerrar.

En su contra encontramos que como los electrizantes tendrán dos selecciones en las primeras 40, además que están en una urgente necesidad de vender boletos porque estrenarán estadio, la llegada de un pasador colegial es más viable que mantener a Rivers y sus pataleos.

Y de remate, si de identidad se trata, Rivers nunca ha sido el pasador con el que la directiva necesita en eventos con la ciudad de Los Ángeles, al grado que su hogar sigue siendo en San Diego.

No soy adivino pero si interpretamos lo anterior todo indica que Rivers se despidió de los Chargers, pero si camina como pato y hace como pato, difícilmente será gallina.

 

Cabeza descanso – Con el libro en la mano

De sobra es conocido Bill Belichik, el entrenador de los Pats, que, al margen de sus trampas, sabe utilizar a su favor el reglamento de juego y siempre encuentra huecos para sacar ventaja.

Yo creo que lo que nunca esperó fue que uno de sus pupilos, Mike Vrabel, estratega de Tennessee, se la aplicara al grado de hacerlo perder los estribos.

Nueva Orleáns me decepcionó porque no innovaron en la postemporada y de paso prácticamente haber visto una de las últimas actuaciones de Drew Brees.

Quienes se vieron imponentes y operadores fueron los Houston Texans, se recuperaron de un 16-0 dejando tendidos a los Buffalo Bills.
Para la continuación de la postemporada en la fase divisional me quedo con Niners y Baltimore el sábado, mientras que el domingo los locales deberán imponer sus condiciones como Kansas City y Green Bay, pero Houston y Seattle saldrán por la campanada del año.