Movilización ciudadana

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Por Dianeth Pérez Arreola

Este mes, vecinos de la zona donde se pretende acondicionar un albergue para migrantes en Mexicali, organizaron conferencia de prensa y recolección de firmas para oponerse al proyecto, alegando que la presencia de migrantes en ese sector de la ciudad sería un riesgo para la seguridad.

A fines de 2018 en Tijuana, ciudadanos encabezados por el mismísimo alcalde, Juan Manuel Gastélum, expresaron públicamente su rechazo a la presencia de la caravana migrante con expresiones ofensivas que dieron la vuelta al mundo.

En 2015 Donald Trump calificó a los migrantes mexicanos como violadores y criminales, y todos nos ofendimos porque sabemos que la mayoría de nuestros migrantes son gente de bien, que trabaja y contribuye con sus impuestos al bienestar del país vecino y las remesas que envían constituyen una importantísima fuente de ingresos a México.

Sin duda entre los migrantes que llegan al norte del país con la esperanza de cruzar a Estados Unidos, viene gente con vicios y sin escrúpulos, pero no se puede ni generalizar ni dejar sin apoyo a la gente que llega seguramente ya sin un peso tras un largo recorrido lleno de carencias y vejaciones. Dejarlos a la deriva causaría más problemas. Cancelar los albergues y pretender que eso desincentiva su llegada a la frontera norte, es un error.

Ahora bien, los firmantes opositores al albergue dicen que no son racistas, sino que el sitio propuesto “no es el lugar idóneo”. Cuando las autoridades anunciaron la instalación de un albergue en el valle de Mexicali, los residentes también se opusieron. La ubicación no importa, lo evidente es que nadie los quiere cerca. Donde dice “migrantes” la gente lee “drogadictos y peligrosos”.

Son curiosos los motivos para la movilización ciudadana; en el caso de los migrantes al comparárseles con delincuentes, a la gente le preocupan los posibles daños a su propiedad o a su persona. Es decir, protestan por algo que no ha pasado, pero puede pasar. Pero para asuntos que ya los afectan no se movilizan. Las protestas contra el alto costo de la energía eléctrica son ya inexistentes ante la indiferencia de los mexicalenses; las cifras de abstencionismo en las elecciones son alarmantes; el nivel de violencia y las desapariciones tampoco los mueven a la acción.

Las noticias sobre inseguridad y violencia en los medios de comunicación las siguen protagonizando mexicanos del norte del país, no sureños ni centroamericanos. Los medios han fallado en ponerle rostro a las historias que hay detrás de quienes lo han dejado todo por cruzar la frontera, haciendo de la migración un concepto comunitario y generalizado cuando en realidad está hecho de historias personalísimas y diferentes, llenas de miseria, violencia y miedo.

La instalación de un albergue es importante. Los migrantes deben tener un lugar donde pasar la noche para que no anden deambulando por la ciudad. Además, se les debe apoyar con asesoría migratoria, para que entiendan las casi nulas posibilidades que tienen de una respuesta positiva si solicitan asilo en Estados Unidos bajo las políticas de Trump, y los peligros mortales que supone cruzar la frontera ilegalmente.