Microsoft reduce su jornada laboral e incrementa su productividad

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Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

Increíble pero cierto que aún en nuestros días existan empresas y líderes que están convencidos que el colaborador más productivo y más comprometido es aquel que llega antes del inicio de su jornada y se retira varias horas después de haber concluido la misma. Que incluso se le llega a ver en su centro de trabajo los días de descanso. Nada más alejado de la realidad que lo anterior ya que se ha demostrado que la productividad de una empresa no radica en cuántas horas permanece un empleado en su trabajo, sino cómo y en qué utiliza su tiempo durante su jornada.

Este verano que recién conluyó, la empresa Microsoft se aventuró a implementar en sus oficinas en Japón una jornada reducida. Que si bien es cierto no es totalmente nuevo, tampoco es algo común y menos aún en nuestro país.

Dos mil 300 empleados aproximadamente formaron parte del experimento que consistió en mantener las mismas responsabilidades por el mismo salario, pero en menos tiempo. Para ser exactos, en cuatro días a la semana en lugar de los cinco habituales. Treinta y dos horas en lugar de las 40.

Evidentemente durante este lapso de jornada reducida el impacto esperado era un mejor ánimo, mayor felicidad, un ambiente de trabajo más agradable y lo cual se logró.

El personal acudía a trabajar con un semblante más relajado y la interacción fue mucho más amigable también. Sin embargo, aunque un efecto esperado era de igual manera un incremento en la productividad, lo que no se esperaba era que esta repuntara en un 40 por ciento. Esto aunado a un ahorro en electricidad, uso de consumibles de oficina y a una reducción en ausentismo.

Otro comportamiento que se observó durante este tiempo fue la reducción en el número de juntas, y las que prevalecieron fueron de menor duración. De acuerdo a lo externado por Microsoft, están considerando mantener este esquema dados los buenos resultados obtenidos.

Hablar de incremento de productividad, ahorro de energía, mejor ambiente de trabajo y colaboradores felices en jornadas de 32 horas, coloca a México con sus 48 horas semanales muy lejos de tal medida. Algunos sectores han optado por distribuir las 8 horas del sábado durante el resto de la semana entre el lunes y el viernes para poder acceder a dos días de descanso. Pero, el precio es una jornada de 9.6 horas diarias en lugar de las 8 regulares.

Algunos esfuerzos se empiezan a ver con iniciativas de ley que proponen reducir la jornada diaria de 8 a 7 horas y de 6 a cinco días a la semana. Ya que una jornada extendida conlleva efectos negativos en la salud del trabajador y un desequilibrio entre su vida laboral y la familiar. Tal vez las empresas globales al ver los beneficios de una jornada reducida terminen expandiendo esta medida en otros paises como México, y sus trabajadores se beneficien inlcuso mucho antes que esto tenga un carácter obligatorio legal.

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