Lo que cabe en una década

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Por Daniel Salinas Basave

A veces parece que el mundo entero cabe en una década. Fue hace diez años, entre el verano y el otoño del 2009, cuando mi amigo Luis Fernando Vázquez me invitó a colaborar en un nuevo proyecto periodístico que estaba a punto de arrancar. Una revista mensual llamada InfoBaja y un semanario llamado El Informador, en donde se mostrarían las no pocas historias de éxito de nuestra entidad que a menudo quedan opacadas por las malas noticias.

Debuté colaborando con dos columnas sobre tópicos que me apasionan: la historia y la literatura. En InfoBaja comencé con mi columna de reseñas literarias Biblioteca de Babel y en El Informador inauguré una columna especializada en desentrañar falsas creencias sobre la historia patria a la que llamé Mitos del Bicentenario.

El Informador e InfoBaja iniciaron su ruta de navegación con buen viento y de inmediato marcaron una diferencia. Después de vivir años sangrientos marcados por una epidemia de secuestros e inmersos en los efectos del gran coletazo de la recesión mundial del 2008, había una necesidad real de aire fresco en las noticias, alguien que narrara los no pocos relatos de esfuerzo, emprendimiento e innovación que hacen grande a nuestra comunidad. No se trataba de omitir la crítica o maquillar lo incorrecto, pero la prioridad fue en todo momento mostrar como inmersos en el ojo de la tormenta perfecta, los bajacalifornianos teníamos y tenemos demasiadas cosas de las que podemos sentirnos orgullosos.

En InfoBaja y El Informador confluyeron voces y miradas de lo más diversas, un caleidoscopio de enfoques enriquecedores. Como vecinos de la página editorial he tenido a personas admirables, desde empresarios, líderes comunitarios, activistas, creadores artísticos, jóvenes inquietos e incluso políticos que en estas páginas han expresado libremente su opinión. Por lo que a mí respecta, pude por primera vez en la vida dar rienda suelta a mi añeja pasión por la historia y las columnas que escribí durante el primer año de vida del semanario, fueron el cimiento de mi primer libro, Mitos del Bicentenario, que nació bendito e inauguró una carrera escritural que este otoño llega al libro número trece.

A lo largo de mi vida he colaborado en no pocos proyectos periodísticos y literarios, pero esta es la primera vez que puedo celebrar diez años ininterrumpidos de escribir cada semana una colaboración desde el primer ejemplar de la historia hasta este que tiene usted en sus manos.

Por lo que a mi historia personal respecta, puedo decirles que la  primera vez que tuve en mis manos un ejemplar de InfoBaja, mi hijo Iker estaba aún en el vientre de su madre y faltaban más de dos meses para su nacimiento. Hoy que veo a un niño alegre y altísimo cuya estatura casi rebasa a su mamá, me doy cuenta de lo que significan diez años. Cuando este proyecto arrancó las hijas de Luis Fernando eran adolescentes y hoy mi amigo ya es abuelo. El mundo entero cabe en diez años. Sé que para él y su familia el camino ha sido duro, que el cielo no pocas veces se ha oscurecido y que la salud ha jugado malas pasadas, pero la fuerza de voluntad y sobre todo el amor han sido más fuertes que cualquier adversidad. Solo me queda brindar a la distancia y abrazar a quienes forman o han formado parte de este emprendimiento. Luis Fernando, Lourdes, Hugo, Mercedes, Cristina, Moisés. Ha sido un gusto hacer camino al andar. Mi gratitud total con ustedes.