Ley de Movilidad y Transporte

Por Roberto Rosas Jiménez

No tenemos duda de que uno de los principales retos de nuestra ciudad, es la movilidad. Las calles no se encuentran en las mejores condiciones, todos los días sufrimos del tráfico y el transporte público es caro e ineficiente.

Por ello, al enterarnos que el Congreso del Estado prepara una Ley de Movilidad y Transporte, fue de nuestro interés el conocer cuáles eran las acciones que estaban considerando para mejorar esta situación. Desafortunadamente, parece que traería más complicaciones a la ciudadanía que mejoras.

Por ejemplo, se menciona que se condiciona la circulación de unidades de autotransporte de carga mayores a las 3.5 toneladas en vías públicas urbanas a la obtención de un permiso. Esto podría ocasionar que quedaran fuera de circulación todas las unidades de abasto y reparto de bienes y servicios de consumo básico en el Estado.

Se tendría que reconfigurar la distribución primaria para realizar actividades como: mudanzas, el suministro de gas doméstico, el reparto de mensajería y paquetería, el surtido de abarrotes, alimentos y bebidas en punto de venta, el reparto de materiales para la construcción, el traslado de valores, el abasto de materiales médicos y la distribución de combustible a gasolineras.

Al facultar al Instituto de Movilidad para ajustar rutas y horarios de circulación del autotransporte de carga, podría alterarse considerablemente la vida cotidiana de los hogares del estado.

Además, el sector de la construcción se vería afectado en tiempos de ejecución y terminación de las obras, así como de la entrega de materiales. En pocas palabras, el abasto de micro, pequeñas y medianas empresas se verían afectados.

La restricción de horario diurno, podría ocasionar un incremento en la incidencia delictiva relacionada con el robo al autotransporte de carga y a los puntos de entrega o recepción, generando que se aumenten los costos asociados a las pólizas de seguro de todas las unidades y negocios.

Bajo la lógica de que la demanda de bienes y servicios no cambia, por cada camión que no pueda entrar debido a restricciones de horarios o condicionamiento del permiso, se necesitarán remplazar por muchos vehículos pequeños con capacidad de carga menor a las 3.5 toneladas y en caso de prohibir la circulación de los camiones de doble remolque, el costo del flete se incrementaría notablemente.

Esto generaría saturación de vialidades, incrementando los tiempos de traslado, y aumentando la posibilidad de accidentes vehiculares.

Todo esto terminaría afectando la recepción de materia prima, así como la salida de producto terminado, la capacidad de almacenamiento y la capacidad de producción y costos asociados, por lo que para atender la demanda, se tendría que incrementar el parque vehicular de reparto, encareciendo los costos de los productos finales y, en general, el costo de la vida en el Estado.

No podemos permitir que se continúen tomando decisiones que afectan el desarrollo económico de nuestra Baja California.

Nosotros en Coparmex, continuaremos dialogando con nuestros Diputados para evitar que se tomen decisiones que lastimen a los ciudadanos.

Y que, por favor, esta vez se tomen por lo menos la molestia de leer la iniciativa de Ley de Movilidad y Transporte.

 

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