¡Legislen un castigo ejemplar!

0
238

Por Maru Lozano Carbonell

Hace un año apenas se declaró el 19 de noviembre el día Nacional del Abuso Sexual Infantil, pero ya a escala mundial, este día se pretende hacer conciencia sobre este alarmante problema.

De los abusos sexuales, el más común es el abuso lascivo. Su propósito es la satisfacción de la libido sin ánimo de acceso carnal y existen muchísimas maniobras eróticas para llevarlo a cabo. El porcentaje más alto de víctimas se da en niños-adolescentes que oscilan entre los 10 y 14 años. Los abusadores pueden ser adultos muy mayores.

Si te confían que fueron abusados, es natural que sientas ganas de medio matar al abusador, pero en ese momento, lo más importante es la víctima. Yo le diría: “Siempre que una persona te haga sentir incómodo, tienes derecho a alejarte”. Pueden perturbarte con palabras o actos, y no importa la edad, pero antes de los dieciocho, hay que decir a los ojos a esa persona, “¡déjame en paz y voy a decirle a mi mamá!”. Ya pasados los dieciocho, “¡déjame en paz y te voy a demandar!”.

Normalmente las víctimas se callan, siempre las personas que son agredidas sienten “culpa” y por eso no dicen una palabra. Imagínate, si uno de adulto no sabemos qué hacer con tal información, ¿qué sentirá la víctima?, ¿cómo resolverlo?, ¡pues guardando silencio para evitar regaños y provocar conflictos!

Por favor, nunca le cuestiones ni le regañes diciendo: “¿por qué te dejaste?, ¡debiste haberme dicho de inmediato!, o frases por el estilo. Ellos no tienen idea de tal dimensión igual que nosotros los adultos, así que es mejor fomentar que siempre se alejen y digan lo que no les gustó. Si no les creen, que vayan con otra tía, con un maestro… ¡alguien creerá!

Para prevenir, es importante evitar dejar a los niños solos y se puede cuestionar: ¿Cómo te fue con tu tío, abuelo, padrastro, maestro, etc.? ¿Te incomodó algo? Y poner en pláticas familiares este asunto con el ejemplo de que una “amiga te contó” y discutirlos juntos llegando a la conclusión de que “hablar” es la solución.

Es excelente acudir a un consejero experto para que oriente a la familia y poder prevenir. Proporciona confianza, acuérdate que confianza viene del latín confidere que significa “creer”, documéntate del tema y verás cómo teniendo conocimiento amplio, darás bases firmes a los tuyos cuando sea necesario.

En Tijuana tenemos por ejemplo a la Asociación Ámate y Cuídate, A.C. que, a través de sus talleres empodera a los niños. Norma Torres Ponce, quien dirige esto, ha estado trabajando mucho en la difusión y ganas de sembrar lo que cada niño que ha tomado en su taller, esparce a otro formando una gran cadena de ayuda preventiva.

A la par, es importante trabajar en la atención. Como docente, puedo compartir que los adolescentes refieren que fueron abusados cuando niños. Es increíble que el silencio va ligado al desconocimiento total y que, al crecer un poco, los jóvenes atan cabos y sufren con rabia, miedo e impotencia. Escuchemos a los niños y jóvenes sin juzgar y, como la ley no ayuda, ojo con el ambiente al que acercamos a los chicos porque más del 90% de los agresores son conocidos y están cerca.  ¡Aguas con la tristeza, se vuelve costumbre!