La mejor época para visitar los valles vinícolas de Ensenada

Por Adriana Zapién y Valente Garcia de Quevedo

Después de que Adriana dio la bienvenida al 2020 esta semana tocaré un tema que varias ocasiones me han preguntado: ¿Cuándo es la mejor época del año para visitar las zonas vinícolas de Baja California?

Han quedado atrás aquellos tiempos donde lo que conocemos como “El Valle” prácticamente dejaba de prestar servicios desde noviembre hasta la primavera del año siguiente. Como muchos de nuestros lectores sabrán, Baja California tiene un clima mediterráneo donde las lluvias se presentan en otoño y parte del invierno.

La mayoría de los caminos eran de tierra, por lo que visitar la zona vinícola de Ensenada era una aventura en la que en ocasiones se necesitaban vehículos todo terreno para poder llegar a los diferentes viñedos. El barro, la lluvia y los caminos no permitían disfrutar los valles vinícolas de Ensenada en todo su esplendor. Poco a poco el gobierno federal y estatal, han mejorado las diferentes vías que nos permiten entrar a las fincas que día con día aumentan, sobre todo en Valle de Guadalupe, considerado corazón de la zona turística vinícola.

En mi opinión, y así se lo he hecho saber a mi familia y amigos, los mejores meses para visitar esta zona inician en mayo, todo el mes de junio y la primera quincena de julio. Por un lado, el clima en general (pueden suceder aumentos súbitos de temperatura) es muy benigno, se acaba la lluvia y la mayoría del personal  y bodegas de vino se encuentran trabajando al público y funcionando al 100 por ciento.

Y si la visita se hace entre semana, se convierte en una delicia al tener las instalaciones prácticamente a nuestra disposición personal. A partir de la segunda semana de julio se combinan dos fenómenos: Por un lado la temperatura se incrementa significativamente, (a veces hasta los 45 grados centígrados) y adicionalmente suceden una serie de eventos que culminan con las llamadas “Fiestas de la Vendimia”. Tenemos la visita de invitados de todo México, y de otros lugares del mundo lo que deriva en una gran aglomeración de personas.

En su apogeo, los caminos se llenan de autos y las vinícolas se ven colmadas. Los enólogos y el personal de las bodegas, además de estar muy ocupados con los turistas presentes, adicionalmente se encuentran preparando la vendimia. Imposible encontrar alojamiento, y si así sucede, será caro y muy limitado. Sin duda las viñas se ven preciosas, muchas de ellas ya con los racimos de uvas en todo su apogeo.

Para finales de octubre, quizás hasta finales de noviembre, los turistas retornan a sus actividades normales y la zona vinícola toma un camino más tranquilo y podemos de nueva cuenta volver a visitar las fincas de manera tranquila. Sin embargo, el atardecer en la región por el cambio de horario hace que la noche llegue a  horas muy tempranas.

Estimado Lector, tú que vives aquí, y tienes la posibilidad como yo, de visitar Ensenada durante todo el año, te recomiendo seguir estos consejos. Y con esto no estoy diciendo que no visiten los valles vinícolas de Ensenada en época alta, pero si como a mí, a ti no te gustan las multitudes, la atención mediocre (en muchas de las ocasiones), con precios elevados y verdaderas multitudes, esta guía te servirá para tomar una buena decisión.