La burla

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Por Maru Lozano Carbonell

En nuestro ambiente laboral, lidiaremos con alguien que jerárquicamente puede estar inferior a nosotros, igual o superior.

Imaginemos que somos el que está en el escalón más cercano al piso, si algo nos hace gracia de nuestros superiores, definitivamente ni por asomo lo ventilaremos en la empresa.

Ahora pongámonos en el sueño de ser el que está hasta arriba, si nos quisiéramos burlar de algún empleado, es probable que solo con las cabezas o incluso fuera del ambiente de oficina, es decir, en casa o con amistades, lo hagamos.

Pero la violencia y agresividad se gesta en medio, entre iguales. Entre los que están en las mismas condiciones y hace que se enrarezca el ambiente.

Pocas son las empresas que ponen atención al respeto que debe imperar en el trabajo. Juraría que hay muchísimos empleados que sufren “mobbing” por parte de sus compañeros.

Mucho se habla del acoso laboral de jefe a empleado, pero puedo asegurar que el que se da entre iguales es justo el que fastidia la producción.

Ya nos lo decía Platón que: “La burla y el ridículo son, entre todas las injurias, las que menos se perdonan”.

Si uno cree no dar motivos, pues te tengo la triste noticia que sí los das. Motivar es influir en el ánimo de alguien para que proceda de un determinado modo. Así que, algo hiciste para que actuaran así, ya sea que les molestaste, te burlaste de alguno de sus proyectos, reportes, ropa, proceder, etc. ¡Y se acordó en el momento justo y te la regresó!

O también porque motivar es estimular a alguien o despertar su interés. Aquí hablamos de eso que nunca hiciste, de hecho, fuiste la mejor persona, sin embargo, lo que sí encontró el imprudente fue tu puerta abierta con sabor a confianza. Como que quitaste el filtro y pues se coló entero. Esto quiere decir que, con la excesiva convivencia, se vuelve uno permeable.

Si la burla es porque cometiste un error, reconocerlo, repararlo y no humillarte hará que madures y salgas adelante. Pide ayuda para sacar el proyecto, pero reporta las actitudes que estuvieron fuera de lugar.

Comentarios habrá miles, siempre. Jean de la Bruyere decía que: “Casi siempre la burla arguye pobreza de espíritu”. Si tu vida espiritual está fuerte y bien alimentada, hasta enviarás luz y bendiciones, pero es también importante enterar a tus superiores y poner tus límites de espacio, tiempo e intensidad.

Lo que la mayoría de los mexicanos hacemos es tratar de ganarnos al burlón para que cese con uno, mejor ubica tu punto de aprendizaje y enfócate en la gente que pueda nutrir y acompañar tu camino.

Si eres de los que se burlan, haz contacto visual antes de emitir tus chistes sobre alguien. Te ayudará a calibrar y, si la persona de quien te quieres burlar no está, piensa que él o ella es el ser que más quieres y, por otro lado, replantea tu sentido en la vida o mínimo, en esa empresa.

Palabras, convivencia, hay de mil maneras y es tan simple como ver a los ojos o imaginar al ser que más amas en el cuerpo del que te causa hilaridad, para esbozar actos de cariño, solidaridad y prudencia.

En condiciones, algún día estaremos abajo, arriba o en otro momento, igual.