El profesor del futuro

Por Juan José Alonso Llera

“Estoy en deuda con mi padre por vivir, pero con mi maestro por vivir bien”.

Alejandro Magno

Que fuerte la frase de Don Alejandro. Me gustaría empezar con 2 cuestionamientos, después de llevar 33 años de profesor: ¿Cómo debe ser el maestro del futuro? y ¿Quién es el responsable de la educación de los hijos? No me siento apto para responderlos categóricamente, pero quiero plantear algunas ideas.

Los días del profesor universitario que da la lección magistral están contados, solo seguirán así, si y solo si se justifica el tema y el ponente. Puede ser peligroso tener docentes análogos, ciegos, atrasados para poder enfrentar los cambios que suceden en el entorno y desconectados de la realidad; desgraciadamente, conozco varios (no daré nombres), sobre todo cuando están en sus manos los profesionales del futuro y estos sí deben tener las capacidades digitales, desarrolladas para cuando finalicen sus estudios y poder enfrentar todas las disrupciones venideras.

Los cambios se han acelerado y son muchos los pedagogos que se han quedado atrapados en el pasado, no solo por las habilidades digitales, sino simplemente por la brecha generacional. Y no es cuestión de edad, como muchos apuntan en cuanto a las nuevas generaciones que nacen digitales, sino que es un elemento de actitud, de querer evolucionar con la sociedad que nos rodea, de curiosidad, de perseguir, mejorar y aprender, de vocación. Simplemente de humildad para seguir aprendiendo y cambiar las herramientas que les han dado comodidad en la enseñanza. La docencia debe anticiparse o por lo menos adaptarse a los cambios. El hecho de estar presente en el entorno del alumnado es básico, por ejemplo, en las redes sociales, motivo por el cual me surge otro cuestionamiento: ¿Cómo va a motivar un profesor a un alumno si desconoce su mundo, sus costumbres y su manera de comunicarse?

Los profesores deberíamos incentivar la proactividad de los estudiantes hacia la migración digital, cambiar los procesos de enseñanza hacia lo no análogo y, lo que es más importante, olvidar muchos de los paradigmas de docencia que se venían ejerciendo y que ya no tienen sentido, como aprenderte mil tonterías de memoria.

No es cuestión de edad sino de actitud, de querer evolucionar con la sociedad, de curiosidad, de perseguir, mejorar y aprender, de vocación. Un maestro del futuro debe estar atento a estas redes, debe conocer quién es quién en su sector y debe presentarse al mundo digital, no puede seguir escondido en su aula o laboratorio. Lo que se espera del docente es que, además de las habilidades propias de su área de conocimiento, esté al día de los avances en comunicación digital, pedagogía y relaciones interpersonales.

Esperemos que la selección de personal en un futuro próximo tenga en cuenta la vertiente digital del docente, no solo la académica, la de investigación y la de gestión. Es decir, que se tenga en cuenta la huella digital y se valore a los profesionales como docentes también desde esta perspectiva, no solo en cuanto a su perfil en la red sino también a las conexiones con el sector, a su posicionamiento como investigador, al posicionamiento de sus investigaciones. Según mis investigaciones el futuro de la educación será:

  • La clase magistral tendrá que ser magistral, justificada.
  • El profesor se convertirá en guía del alumno.
  • El aprendizaje será personalizado y permanente.
  • Primarán las habilidades frente al saber académico.
  • Internet será la principal fuente y el inglés, la lengua mayoritaria.

PD. Espero con esto queden medianamente respondidos los cuestionamientos.