El final del tiempo fuera

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Por Lucy Ocaña Rodríguez

La semana pasada no pude escribir esta columna y concluir así mi experiencia en este hermoso viaje a Oaxaca. El motivo fue un evento que vino a darme una vivencia que completo mí visión sobre este hermoso y contrastante estado del sur de nuestro país: vivimos la experiencia de un bloqueo carretero, a solo 40 kms. de la entrada a la capital.

Un numeroso grupo de campesinos y pobladores de uno de los municipios circundantes de Oaxaca de Juárez, se manifestó ante el incumplimiento del Gobierno de compromisos contraídos, según me comentaron, por un intercambio de tierras de los ejidatarios de la zona para un “trébol” carretero, construido por el gobierno y a cambio la introducción de servicios a ese pueblo (no recuerdo el nombre). Seis horas fue el tiempo que nos tocó estar detenidos y en ese tiempo no vimos a ninguna autoridad que se acercara a negociar o cuando menos enterarse de que pasaba.  Afortunadamente a nosotros no nos afectó, más allá de la pérdida de tiempo, pero me imagino que a muchos otros de los que también estuvieron viviendo este bloqueo si debe haberles alterado sus planes.

Fuera de esa situación, la cual tomamos mi marido y yo como una experiencia, puedo decirles que Oaxaca es cultura, historia, naturaleza, gastronomía; una experiencia enriquecedora para los sentidos y el conocimiento. En nuestra visita Monte Albán, pudimos una vez más constatar la grandeza de las culturas prehispánicas.

La artesanía de los alebrijes  pudimos ver su elaboración en Arrazola y  conocer la técnica de la fabricación del famoso barro negro que se debe a Doña Rosa, una artesana que fue la que inicio con la técnica del acabado brilloso por el que se le conoce.

Conocer el proceso artesanal para elaborar el mezcal, nos hizo apreciar más esta bebida, que reconozco que no es de mi gusto, pero en cambio mi esposo siendo originario de San Luis Potosí, si acostumbra beber una copa de vez en cuando y lo disfruta. Pero en recompensa encontré que las cremas de mezcal (combinado con sabores de frutas) son riquísimas.

En Huatulco tuvimos oportunidad de estar cuatro días y conocer ocho de sus nueve bahías, las cuales son bellísimas. Paisajes hermosos que combinan el mar, los islotes y la vegetación de tierra. La ciudad de Huatulco me sorprendió por su limpieza, su orden y lo amable de la gente, la cual tiene mucha cultura ecológica, ya que Huatulco tiene 15 años que participa en programas internacionales y se le considera dentro de las playas y ciudades de con reconocimiento ecológico. Me comentaban algunos de sus residentes, que desde que acuden a pre-escolar a los niños se les inculca el cuidado, la limpieza y la separación de residuos. Por cierto vi que los botes de basura tienen cuatro clasificaciones para depositar la basura y todos cumplen con la separación adecuada. 

A diferencia de Huatulco, debo reconocer que uno de los puntos negros que vi en Oaxaca capital, fue que la gente que acude o vive en el centro histórico no tiene la cultura de la limpieza. Vi pocos botes para depositar basura y la gente tira papeles o desperdicios en la calle, por consecuencia la limpieza que hace a diario la autoridad municipal no se nota. Creo que es algo sobre lo que deben trabajar los oaxaqueños, porque la ciudad es muy bella para que no luzca a plenitud.

En Oaxaca también hay campaña electoral. Allá elegirán Gobernador, Alcaldes, Regidores y Diputados. Hay varios candidatos, sin embargo dos son los que sobresalen: Alejandro Murat (por la alianza del PRI-PVEM) y José Antonio Garfias (alianza PAN-PRD). Después de preguntar y escuchar opiniones de algunos políticos locales, puedo asegurar que esta contienda es realmente entre dos ex gobernadores: José Murat y Diodoro Carrasco. Me cuentan que cuando iba a ser la elección para elegir al sucesor de José Murat, Diodoro quería justamente que fuera Pepe Toño (así le dicen) Garfias y Murat se empeñó en que fuera Ulises Ruiz. Diodoro ahora está en el PAN y Murat sigue en el PRI. Así que esto se está poniendo bueno…

Pero más allá de mis comentarios, lo que si les puedo decir es que, ¡hay que conocer Oaxaca!

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