Desayuno, comida y cena

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Por Guillermo A. Sánchez-Aldana

Es cierto que cuando se están jugando las distintas ligas de alrededor del mundo al mismo tiempo es muy probable que uno pueda ver varios partidos de manera prácticamente consecutiva durante el mismo día, pero sin duda será difícil que se repita lo que se vivió el pasado domingo en cuanto a variedad y calidad de encuentros, o al menos ese será el caso por un buen rato. Y es que mientras que en cualquier otra semana uno podría darse el “lujo” de ver varios enfrentamientos de la Liga MX en un mismo día, el hecho de que se presentaron tres finales de torneos distintos a diferentes horas fue un bello regalo para todos los aficionados al futbol que esperan con ansias el arranque de sus ligas favoritas. Y sí, es cierto que llegaron a haber quejas por parte del combinado norteamericano femenil por esto, ya que lo consideraron como un insulto el hecho de que la final de un mundial tendría que compartir fecha con otro par de finales menos importantes, pero más que menosprecio para uno esta decisión ayudó a los tres partidos, ya que se complementaron uno al otro y, como se mencionó anteriormente, se pudo disfrutar de tres finales en un domingo totalmente futbolero.

Más que robarse protagonismo entre sí o restarse importancia por compartir domingo, los tres partidos se acomodaron muy al estilo de los tres alimentos principales del día: desayuno, comida y cena.

La final del mundial femenil arrancó temprano a las 8 de la mañana hora de Tijuana, y muy al estilo del primer alimento del día se pudo considerar como un partido no tan complicado pero a su vez el más importante del día por lo que significó para el equipo que se proclamó campeón. Después de todo el conjunto de las barras y las estrellas dominó a su rival por gran parte del encuentro y cerró con un contundente 2-0 en lo que fue su brillante participación en este certamen. Quizá solo relevante para el aficionado norteamericano o del fútbol femenil, pero como un buen desayuno este partido sería el parte aguas de lo que sería una tarde intensa.

Para medio día se presencio la final de Copa América entre Brasil y Perú, y como un buen “lunch” este partido fue atractivo pero finalmente predecible, solo cumpliendo con esa labor de conectar el desayuno con la cena. El equipo brasileño se llevó cómodamente la victoria con un soberbio 3-1 ante un aguerrido pero endeble rival, sellando una exitosa Copa América como anfitrión. Aunque claro, uno sabe que lo bueno vendrá en la cena, y en este caso no fue la excepción.

Finalmente se llega a la cena, y ese plato fuerte (o al menos para los mexicanos) vino en la forma de un gran partido entre México y Estados Unidos, en donde el conjunto azteca recordó lo que es vencer a su acérrimo rival y con un brillante gol de Jonathan Dos Santos logró levantar otra Copa Oro tras haber perdido en las semifinales de la edición anterior. Fue un satisfactorio final a un buen torneo por parte del cuadro tricolor, pero sobre todo fue el cierre perfecto a un gran día lleno de futbol. Y vaya que uno quedó más que satisfecho tras excelente desayuno, comida y cena.

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