De uno en uno

Por Guillermo A. Sánchez-Aldana

Vaya que es lindo volver a casa, sobre todo tras una semana complicada. Y no solo se está hablando del regreso del equipo de Xoloitzcuintles a Tijuana tras la dolorosa derrota en el estadio Jalisco a manos del conjunto de Atlas, en un encuentro que se disputó a puerta cerrada y con un inmueble vacío, sino también en un aspecto colectivo para todos los aficionados que se dieron cita en el estadio Caliente el pasado viernes. No hay duda alguna que para muchos hasta la semana más pesada, ya sea desde un punto de vista personal o laboral, se ameniza con el mero hecho de saber que va a haber fútbol en la perrera más grande de México. Y claro que siempre habrán factores, como el tráfico incesante de un inicio de fin de semana que complica la llegada al estadio, pero ya adentro es más sencillo dejar esas trivialidades a un lado y cualquier otra preocupación afuera; el mundo es más chico y sencillo cuando lo único en la mente es el ver un partido de fútbol. Sea por la pasión que se puede sentir en el aire dentro del recinto o por el simple hecho de tener una salida distinta a las demás de vez en cuando, siempre será un deleite ir al estadio Caliente.
Pero bueno, para los que llevan siguiendo esta columna desde el inicio del año se preguntarán: ¿a poco va a volver a hablar, por tercera vez consecutiva, de lo mágico que es ir a un estadio de fútbol? Y la respuesta a esa pregunta es no, ya que afortunadamente, y a diferencia de los últimos dos partidos de Xolos, este encuentro si estuvo entretenido. Claro que al fin de cuentas el resultado no fue el esperado y hasta cierto punto fue decepcionante, pero al menos el partido fue agradable a la vista; la vara está baja y pareciera que uno ya no pide juegos buenos, sino decentes.

Ahora bien, ¿qué se puede decir del accionar de Xolos en su partido ante el cuadro de Toluca del pasado viernes que sea positivo? Se puede decir que se vio un equipo más dinámico dentro de la cancha, sobre todo a comparación de su compromiso anterior ante el América, y por momentos mostraron un buen entendimiento colectivo que no se había visto desde la llegada de Gustavo Quinteros al banquillo. Ejercieron cierto dominio sobre su rival por lapsos del partido e incluso se vieron arriba en el marcador en el minuto 68 tras una buena combinación entre Erick Torres y Alexis Castro, quienes dicho sea de paso vinieron del banquillo para hacer diferencia en el marcador. El mediocampista argentino cerró la pinza tras un centro del ariete mexicano para anotar el primer gol de la noche y hacer a la afición tijuanense soñar con el segundo triunfo de la campaña, pero el lector astuto se habrá dado cuenta que se mencionó anteriormente que la conclusión del partido fue decepcionante. Cerca del final, al minuto 88, el conjunto choricero emparejó los cartones para darle al partido el marcador final de 1-1; empate que sabe a derrota para Xolos.

De uno en uno los Xolos han sumado en esta campaña, y de seguir así podría ser una temporada decepcionante para todos; falta mejorar pero hay tiempo.