Con México nunca se sabe

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Por Guillermo A. Sánchez-Aldana

En la edición anterior de esta columna se habló del bajo (o casi nulo) nivel de relevancia que tendrían los partidos de la selección mexicana en esta fecha FIFA, ya que fuera de que serían contra selecciones de buen nivel como las de Estados Unidos o Argentina los resultados no se verían reflejados en algún tipo de eliminación o certamen copero y seguramente estos encuentros sólo serían vistos por la afición que en verdad quiere ver cualquier partido de fútbol que se le presente; vaya que uno se equivocó con dicho menosprecio, que para el osado (u ocioso) la recompensa fue tan grata como el buen futbol que desplegó el conjunto tricolor. O al menos ese fue el caso en el enfrentamiento ante el eterno rival del norte. ¿Y qué tal en el partido ante el combinado sudamericano? De ese también se hablará, pero la mayoría estará de acuerdo que las buenas noticias siempre van primero.

Ahora bien, del encuentro del viernes pasado ante el conjunto de las barras y las estrellas se podría hablar maravillas del accionar azteca por lo que resta de esta nota. Y es que después de todo desde el arranque el equipo dirigido por Tata Martino impuso condiciones y demostró que el cuadro norteamericano aún no se recupera del fracaso que fue para ellos la Copa Oro. Es cierto que presentaron un cuadro plagado de jóvenes promesas y de otras en proceso de consagrarse, pero también el conjunto mexicano optó por jugar con una combinación atractiva entre titulares y banca para rotar al plantel y así observar a los que no suelen jugar tanto en los llamados a selección. Junto con ello se agregó el hecho de que regresaban al conjunto de México jugadores de la talla de Javier Hernández, Jesús Corona o Héctor Herrera y con ello se dio inicio a lo que fue una fiesta de 90 minutos con tonos tricolores. A pesar de la resistencia americana y las tibias llegadas al marco mexicano comandadas por el joven referente Christian Pulisic, el primer gol de México llegaría al minuto 21 con una brillante jugada del mencionado ‘Tecatito’ Corona que el mismo Chicharito empujaría hacia la red rival con un certero cabezazo; la especialidad de la casa.

De ahí en adelante la tónica del partido fue la misma, con un conjunto de los Estados Unidos temeroso y un equipo mexicano lleno de confianza y con ganas de ganar y jugar bien, lo cual finalmente se dio con un par de goles más en el segundo tiempo y con ello un agradable resultado de 3-0 a favor de los nuestros. Buen partido en todos los sentidos para Martino y sus pupilos.

Pero bueno, ¿qué tal en el partido contra Argentina? Y bien, la herida aún está fresca, pero viéndolo desde un punto sumamente analítico e involuntariamente imparcial (es México después de todo) se puede decir que los goles de la albiceleste llegaron por tremendas fallas defensivas y el 4-0 es demasiado escandaloso y no refleja lo que se vivió en la cancha. Es eso o de plano esto exhibió al equipo tricolor y le mostró que aún sigue por debajo del nivel de este tipo de selecciones; ya con México nunca se sabe.